¿Qué es aprender?
Marco Alan Sánchez Silva
El capítulo del libro ¿cómo
aprendemos? de Dehaene (20219) hace referencia a las siete definiciones del
aprendizaje, sosteniendo que aprender es construir un modelo interno del mundo
exterior, y cómo el cerebro opera para construir ese modelo. Afirmando que
aprender es ajustar parámetros de un modelo mental, aprovechar la explosión
combinatoria, minimizar los errores, explorar el espacio de lo posible, optimizar
funciones de recompensa, acotar el espacio de investigación y proyectar hipótesis
a priori.
El conocimiento de los procesos
del aprendizaje ha permitido el desarrollo tecnológico de la inteligencia artificial
por medio de la implementación de algoritmos que funcionan de manera similar al
cerebro. El conocer los principios que regulan el proceso de aprendizaje
permite aprovechar este conocimiento para comprender por qué y cómo hay que
enseñar bajo determinados principios didácticos y metodológicos, dado que es un
proceso complejo que hoy en día se puede entender paradójicamente por medio de analogías
con procesos del funcionamiento del lenguaje informático.
Las interrogantes que se han
encontrado en el desarrollo de algoritmos de inteligencia artificial o deeplearning han arrojado información trascendente para
comprender el cerebro humano y hacer consciente el proceso de aprendizaje y
todas las posibilidades, dificultades y circunstancias alrededor de problemas
específicos en el desarrollo de algoritmos, dándonos información análoga a cómo
es el proceso al que se enfrentan los desarrolladores para emular la capacidad
que tiene el ser humano para aprender.
Aunque para gran porcentaje de la
población que no se encuentra especializada en el desarrollo de programas informáticos,
algoritmos y lenguaje de programación, los procesos de aprendizaje son
intuitivos y prácticos, todos lo que subyacen en estos procesos en analogía con
el desarrollo de la inteligencia artificial es trascendental, dado que nos
arroja y nos advierte acerca de cómo el ser humano aprende y por ende cómo
optimizar y hacer eficientes los procesos de enseñanza, que concretamente en el
ámbito educativo, a los docentes les dilucida un nuevo panorama de áreas de oportunidad
para reajustar su práctica, aprovechando el desarrollo tecnológico y el los
descubrimientos de las neurociencias y la informática.
La combinación del conocimiento técnico de los
procesos de aprendizaje desde las neurociencias y la informática, combinado con
la experiencia práctica, didáctica y metodológica de los docentes crea un área
de conocimiento de gran potencialidad a ser explorada e investigada a
profundidad en los escenarios educativos actuales, generando así una conciencia
del desarrollo de los procesos de enseñanza contextualizados a entornos tecnológicos
cada vez más sofisticados capaces de procesar información de manera cada vez
más veloz y eficiente.
Quizá en este momento cabe replantearse cuáles son los fines de la educación ante preguntas como ¿qué es aprender?, ¿qué enseñar?, ¿cómo enseñar? y ¿para qué enseñar?, ante panoramas que proponen soluciones rápidas a antiguas problemáticas relacionadas a conocimientos técnicos de los distintos campos del conocimiento, con estudiantes que tienen a la mano herramientas que les permiten obtener información, procesarla y solucionar problemas y dudas sin intermediarios. En este sentido la figura del docente se resignifica y orienta a funciones que le permiten extender sus funciones, que en algún momento histórico se delimitaron a transmitir conocimiento especializado, ampliándose a ser la figura que logra detonar la reflexión y el aportar al desarrollo del pensamiento crítico en los estudiantes para que hagan uso de sus capacidades intelectuales y las herramientas tecnológicas con fines de formación integral.
Referencias
Dehaene,
S. (2019). ¿Cómo aprendemos?: Los cuatro pilares con los que la
educación puede potenciar los talentos de nuestro cerebro. Siglo XXI
Editores.
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