Reseña. ¿Cómo aprendemos? Karla Mandujano
A lo
largo de los años, ha existido una variedad de estudios de las universidades
sobre el aprendizaje, rebasando las posturas de Piaget, sin embargo, las nuevas
posturas siguen siendo escasas al relacionarse con las prácticas del aula. Es
decir, existe una gran necesidad de que las investigaciones aplicadas se desarrollen
en los salones de clase, con el fin de mejorar los procesos del aprendizaje en
los alumnos.
Desde
diferentes disciplinas (la filosofía, neurociencias, lingüística y entre otras)
definen el aprendizaje como un término muy amplio y complejo de definir, que,
por su misma naturaleza, es complicado desarrollar un esbozo o esquema que
explique las grandes cantidades de conocimientos acerca de los principios del
aprendizaje. Como lo menciona el reconocido neurocientífico Stanislas Dehaene (2019)
señala que el aprendizaje es una capacidad innata del ser humano y que cuando
se desarrolla bajo mecanismo en la escuela, se deben considerar otros factores
como el rol de la atención, la memoria, la importancia del sueño y la buena
alimentación. “Y, también, explorar ciertas patologías del desarrollo como
ventanas abiertas que nos permiten contemplar y comprender las funciones
cerebrales.” (Dehaene, 2019).
Partiendo
de estudios de caso, como el niño de 7 años que tuvo un accidente que afectó partes
de su funcionamiento cerebral y quedó ciego, a pesar de dicha tragedia, los neurocientíficos
les sorprendía el mejoramiento de su plasticidad cerebral, en el sentido del aprendizaje
de idiomas o de desarrollo de la escritura. A partir de esta situación, se
comprende que el aprendizaje es una capacidad innata que no se pierde; es el
fundamento principal del desarrollo del cerebro.
En
términos psicológicos, lo que se aprende no es necesariamente “correcto”
(aprendemos tanto hábitos malos como buenos), ni consciente o deliberado (una
de las ventajas en entrenarse en una habilidad es que adquirimos conciencia de
los errores que aprendimos a cometer inconscientemente), ni requiere acto
manifiesto alguno (las actitudes y las emociones pueden aprenderse tanto como
el conocimiento y las habilidades). Reacciones tan diversas como: manejar un
auto, recordar unas vacaciones agradables, creer en la democracia y sentir antipatía
hacia el patrono son todos resultados de aprendizaje” (Hill, 1980: 17).
A partir de este argumento, el autor Winfred F. Hill (1980) piensa que el aprendizaje es un factor de lo que el hombre es y hace, una comprensión mayor del proceso de aprendizaje que contribuye a fomentar su propio conocimiento. Aunado a esto, Stanislas Dehaene (2019) argumenta que los seres humanos son homo docens, una especie que aprende por sí mismo, lo cual históricamente el humano se reinventa y cambia sus actos, hábitos y cultural.
Referencias
Stanislas Dehaene (2019). ¿Cómo
aprendemos? Editorial Siglo Veintiuno.
Winfred F. Hill (1980). Teorías contemporáneas
del aprendizaje. Editorial Paidós.
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